Leyes Marxistas del Capitalismo

El ejército de reserva de los desemperados

Marx rechazó la teoría malthusiana de la población. En el análisis clásico ésta teoría era esencial para explicar la existencia de beneficios, los economistas clásicos sostenían que la acumulación de capital provoca un aumento de la demanda de trabajo y una subida del salario real del trabajo. Si los salarios continuaran subiendo conforme aumenta la acumulación de capital, el nivel de beneficios descendería. Sin embargo, la doctrina malthusiana de la población explicaba por qué los salarios no suben hasta un nivel en el que desaparecen los beneficios: cualquier subida de los salarios provoca un aumento de la población y de la población trabajadora, por lo que los salarios descienden hasta volver al nivel de subsistencia. La teoría malthusiana de la población no solo explica pues, la existencia de beneficios en el sistema clásico sino que también explica en parte las fuerzas que determinan los salarios.

Marx, al rechazar la teoría malthusiana, tuvo que buscar algún otro vehículo para explicar la existencia de la plusvalía y de los beneficios. En el modelo marxista el aumento de la acumulación de capital eleva la demanda de trabajo. Cuando suben los salarios, Qué impide que la plusvalía y los beneficios desciendan a cero? La respuesta de Marx a ésta pregunta se halla en su concepto de ejército de reserva de los desempleados, que desempeña el mismo papel teórico en su sistema que la teoría malthusiana de la población en el modelo clásico. Según Marx siempre hay un exceso de oferta de trabajo en el mercado, lo cual reduce los salarios y permite que la plusvalía y los beneficios sean positivos.

El ejército de reserva de los desempleados se recluta de varias formas, más directamente cuando las máquinas sustituyen al hombreen el proceso de producción. La búsqueda de beneficios de los capitalistas los lleva a introducir nuevas máquinas, aumentando asía la intensidad de capital en la economía. Los trabajadores desplazados por la nueva tecnología no son absorbidos por otras áreas de la economía. Se recluta indirectamente por medio de la entrada de nuevos miembros en la producción trabajadora. Los niños que acaban los estudios y las amas de casa que desean  entrar en el mercado de trabajo cuando cambian sus responsabilidades familiares se encuentran con que no hay trabajo y pasan a engrosar las filas de desempleados. Este ejército de reserva de los desempleados mantiene bajos los salarios en el mercado competitivo.

El tamaño del ejército de reserva y el nivel de beneficios y de salarios varían, en el sistema de Marx, con el ciclo económico. Durante los períodos de expansión de la actividad económica y de acumulación de capital, los salarios suben y el tamaño del ejército de reserva disminuye. Esta subida de los salarios acaba reduciendo los beneficios, a lo cual el capitalista reacciona sustituyendo trabajo por maquinaria. El desempleo provocado por esta sustitución de trabajo por capital presiona a la baja sobre los salarios y restablece los beneficios.

En el sistema clásico el desempleo tecnológico o cualquier desempleo distinto al friccional, no es posible a largo plazo. El supuesto del desempleo tecnológico persistente a largo plazo de Marx equivale a rechazar la ley de Say, que predecía el pleno empleo de los recursos. Casi ningún teórico económico ortodoxo ha estado dispuesto a aceptar el ejército de reserva de los desempleados de Marx por las siguientes razones; el concepto de ejército de reserva implica la existencia de un exceso de de oferta de trabajo, es decir, de un mercado de trabajo que no se equilibra. Pero si la cantidad ofrecida es mayor que la demandada y los mercados son competitivos, las fuerzas económicas presionarán a la baja sobre los salarios hasta que la cantidad ofrecida sea igual a la demandada y el mercado se equilibre. Como Marx supuso que los mercados eran perfectamente competitivos, un teórico ortodoxo afirmaría que la lógica del propio sistema de Marx invalida su concepto de desempleo tecnológico persistente.

Un marxista rebatiría este argumento señalando que le modelo ortodoxo es un modelo de estática comparativa, es decir, supone que cuando las fuerzas de la oferta y la demanda actúan para reducir los salarios y el desempleo, lo demás se mantiene constante y que, en concreto, no se sustituyen individuos por máquinas cuando el mercado se equilibra. Los marxistas admitirían que el análisis ortodoxo es teóricamente correcto, dado el marco estático de la teoría ortodoxa, pero sostendrían que un análisis más dinámico del mercado de trabajo podría explicar que hubiera un desequilibrio permanente. Los macroeconomistas ortodoxos modernos que centran la atención en la teoría dinámica en la búsqueda coincidirían en que en un modelo de estática comparativa podría existir algo parecido al desequilibrio a largo plazo, aunque sostendrían que si se observa un exceso de oferta de trabajo en una economía es que el salario de equilibrio es en promedio superior al competitivo.

Descenso de la Tasa de Beneficios

Una de las contradicciones importantes entre las fuerzas y las relaciones de producción que, según Marx, acabaría provocando la destrucción del capitalismo es el descenso de la tasa de beneficios. En este caso siguió la tradición clásica de Smith, Ricardo y Mill, que habían predicho que la tasa de beneficios disminuiría con el tiempo.

Marx sostenía que la competencia en los mercados de mercancías y de trabajo provocaría un descenso de los beneficios de la siguiente manera: Según Marx, los capitalistas tienen un fuerte impulso a acumular capital. La acumulación de capital significa que habrá más capital que pujará por el trabajo, presionando al alza de los salarios y reduciendo el tamaño del ejército de reserva de los desempleados, por lo que la tasa de beneficios disminuirá. Los capitalistas reaccionarán a esta subida de los salarios y al descenso de los beneficios sustituyendo trabajo por maquinaria, es decir, aumentando la cantidad de capital que hay en la economía, lo que presionará aún más a la baja sobre la tasa de beneficios. Lo que está sugiriendo Marx era que cada capitalista, al reaccionar a la subida de los salarios y al descenso de beneficios, adoptaría medidas que reducirían aún más la tasa de beneficios de la economía.

La competencia de los mercados de mercancías también provocará una continua disminución de la tasa de beneficios, ya que el capitalista continuará tratando de reducir los costes de producción para vender el producto a unos precios más bajos. Estas fuerzas competitivas llevan al capitalista a buscar nuevos métodos de producción de menor coste que reduzcan el tiempo de trabajo necesario para producir una mercancía dada. Estas nuevas técnicas de producción más eficientes casi siempre implican un aumento del capital, lo que provocaría un descenso de la tasa de beneficios. Marx, llegó pues  la conclusión de que la competencia en los mercados de trabajo y mercancías provoca necesariamente un aumento del capital, lo cual da a su vez como resultado un descenso de la tasa de beneficios.

La cuestión es más complicada, sin embargo, ya que los aumentos de la cantidad de capital en una economía producen dos fuerzas opuestas que afectan la tasa de beneficios. Los aumentos de la cantidad de capital, manteniéndose todo lo demás constante, provoca un descenso de la tasa de beneficios, ya que el capital adicional ha reducido la productividad: el principio de los rendimientos decrecientes. Sin embargo, los aumentos de la cantidad de capital normalmente incorporan nueva tecnología lo cual reduce los costes y, por tanto aumenta la tasa de beneficios. En suma, lo demás no permanece constante y la tasa de beneficios descenderá o no con el paso del tiempo dependiendo de la tasa de variación de la acumulación de capital en comparación con la tasa de cambio de la mejora tecnológica. El resultado de estas fuerzas opuestas no puede determinarse teóricamente: es una cuestión empírica.

Marx supuso que la tasa de beneficios descendería constantemente, aunque su modelo no da ninguna razón teórica. Marx, Smith, Ricardo y J.S Mill llegaron todos ellos a la conclusión de que la tasa de beneficios descendería esencialmente por la misma razón: los rendimientos decrecientes anularían las mejoras tecnológicas.

Para mayor ilustración se presenta la siguiente figura, donde la curva M de pendiente negativa  presenta los rendimientos decrecientes del aumento de la acumulación de capital, o gasto de inversión tal como se conoce hoy. Manteniéndose todo lo demás constante, un aumento de la acumulación de capital de provoca un descenso de la tasa de beneficios debido a los rendimientos decrecientes. Manteniéndose todo lo demás constante, el desarrollo tecnológico implica que la tasa de beneficios aumenta lo cual se representa por un desplazamiento de la curva M a M’, por tanto los aumentos de la acumulación de capital se representan por medio de los movimientos a lo largo del eje de abscisas y el desarrollo tecnológico por medio de desplazamientos ascendentes de la curva.


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