Los Estados Unidos desde el nacimiento de Marx…

Los Estados Unidos desde el nacimiento de Marx hasta la Revolución de noviembre.

Desde el nacimiento de Karl Marx, en 1818, hasta la Revolución Rusa, en 1917, media un siglo. En 1918, la población de los Estados Unidos no llegaba a 10 millones, es decir, que no era mucho mayor que la población de Nueva York en la actualidad, y aproximadamente una tercera parte de la población de Francia en aquella época. Pero cuando Karl Marx empezó a escribir el Manifiesto Comunista, a mediados del siglo XIX, la población de los Estados Unidos se había ya más que duplicado, y pasado de los 20 millones, es decir, que era mayor que la población de Gran Bretaña. Sin embargo, en aquel tiempo, y aun en los años de 1870, la población agrícola predominaba en los Estados Unidos, de modo que, en el tercer cuarto del siglo XIX, Gran Bretaña era, el primer país capitalista del mundo. Cuando Marx  publicó el primer volumen de El capital, el capitalismo británico predominaba todavía en el mundo, y el resultado fue sólo tuvo accidentalmente relaciones comerciales con el de los Estados Unidos, considerándolo únicamente como cosa muy secundaria que, si se quiere, presentaba sus propias características específicas, que estaban llamadas a desaparecer gradualmente. El de los Estados Unidos no desempeñó, por consiguiente, un papel importante en la exposición que hizo Marx del desarrollo del capitalismo mundial.

Pero cuando Marx murió, en 1883, el creciente capitalismo norteamericano se había puesto al nivel del británico, y después lo rebasó con mucho, con lo cual los Estados Unidos fueron considerados indiscutiblemente como la primera potencia industrial del mundo, aun en aquella etapa relativamente temprana.

El rápido desarrollo industrial y capitalista de los Estados Unidos no fue una tendencia pasajera, con mayor celeridad que en cualquier otra parte del mundo, hasta que en 1910 la población del país se elevó a 92 millones de habitantes, es decir, más que la de Gran Bretaña y Francia unidas.

La primera Guerra Mundial produjo una baja considerable en la producción europea y un aumento en la norteamericana, hasta que, cuando estalló la Revolución Rusa, los Estados Unidos llegaron a producir tanto como toda Europa.

Así, pues, la situación de había cambiado a fines del siglo XIX y a principios del XX hasta la declaración de la primera Guerra Mundial, aunque se necesitaron las experiencias y repercusiones de ella para que se manifestara con dramática claridad la importancia de los Estados Unidos en el desarrollo del capitalismo mundial.

Hoy en día resulta natural considerar a los Estados Unidos como el centro del capitalismo mundial, y cualquier análisis de su futuro desarrollo debe empezar con América. Sin embargo, nunca debe olvidarse que esto que esto no era cierto, en general, el en siglo XIX, y que comenzó a serlo a fines de dicho siglo. Por eso analizamos al principio, por cuanto fue un factor decisivo durante un prolongado periodo, el desarrollo de este sistema económico en Europa, en particular en Inglaterra, y tratamos de la expansión capitalista e imperialista de los Estados europeos.

El desarrollo de los Estados Unidos, en el siglo XIX y hasta la primera Guerra Mundial, es notable, especialmente porque en algunos puntos decisivos fue fundamentalmente diferente del europeo. En conjunto, la expansión de los Estados Unidos se realizó dentro de sus propias fronteras nacionales. Representó primordialmente una conquista de su propio vastísimo territorio, que hasta entonces se hallaba casi por completo desierto. En consecuencia, la población de los Estados Unidos pudo aumentar, de 5 millones aproximadamente en 1800, a 92 millones en 1910; crecimiento al que no se acerca ni remotamente el de ningún otro país del mundo.

Al analizar el desarrollo del capitalismo europeo tuvimos que establecer una distinción entre las dos fases de expansión: la realizada en el interior de cada país y la que rebasó las fronteras de cada uno de ellos. En el siglo XIX, los Estados Unidos no tuvieron que pasar por estas dos fases separadas.

El capitalismo norteamericano no tuvo que socavar un sistema feudal y destruirlo, como lo hizo el europeo, sino que se expandió en regiones que anteriormente apenas estaban pobladas. Tampoco se extendió materialmente más allá de sus propias fronteras en la segunda mitad del siglo XIX, sino que siguió realizando su expansión dentro de su propio territorio, aplicándolo constantemente. En Europa, el hecho de que el capitalismo fuese el centro de una gigantesca periferia que se hallaba económica y a menudo políticamente dominada por los centros metropolitanos europeos, tuvo una importancia decisiva para el desarrollo de la crisis económicas y para la estratificación de clases en conjunto, pero en Norteamérica la influencia más vigorosa a este respecto la ejerció la tremenda expansión que se realizó en el interior del país.

Tomado de: ¿Capitalismo o Socialismo?. Fritz Sternberg. Fondo de Cultura Económica.


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